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Brand Ambassador – nuevas figuras profesionales

La competencia actual entre marcas en un mismo mercado es sin duda un desafío difícil y exigente. Si no se hace correctamente, puede suceder que una de las marcas principales le haga sobra a el resto de marcas emergentes o menos conocidas. Por lo tanto, las empresas no solo deben tener una buena gestión de comunicación y publicidad, sino también contar con varios representantes que puedan ocuparse de la imagen y reputación de la marca localmente. Una solución popular es el uso del Brand Ambassador, porque, como dijo Susan Gunelius, “su marca es como una persona y, como tal, tiene su propia personalidad y debe ser comunicada”.

En general, podemos decir que el Brand Ambassador es una figura profesional que oficialmente “publicita” la marca y se convierte en su representación. Se convierte en una especie de “portavoz” que puede tener contacto directo con clientes potenciales para compartir experiencias con ellos y recibir su feedback. Por lo tanto, debe ser una persona muy informada sobre el producto o servicio que está representando, ya que tendrá que dar respuestas inmediatas y relevantes, con tal de satisfacer las curiosidades y solicitudes del público.

Dentro de este término, es bueno recordar que hay diferentes tipos de embajadores de la marca: veamos las características de cada uno con más detalle.

El tipo más común es, sin duda, la Azafata Promocional, que tiene la función de representar a la marca en ocasiones especiales, ya sean eventos o ferias: su tarea principal es mostrar directamente al público las características del producto o servicio que promociona. La característica de la Azafata Promocional es, por lo tanto, ser un embajador de la marca “físicamente presente” en el evento, representando a la marca en esta circunstancia en un lugar y momento específico.

El Testimonio es diferente: no anuncia el producto libremente, a diferencia del rol de embajador. Ambos actúan de la misma manera, pero un testimonio no es un embajador de la marca: simplemente proporciona su “punto de vista” sobre el producto/servicio y, por lo tanto, es un punto de vista externo al de la marca en sí.


El ejemplo clásico del testimonio es cualquier actriz famosa que firma un contrato con una marca de cosméticos para convertirse en la “cara” de dicha marca. Pero no debemos pensar que solo las personas famosas pueden ocupar esta posición. Un cliente o consumidor de un producto puede convertirse en su testimonio, ya que el testimonio promueve un “boca a boca”, formal o informal, que respalda los aspectos positivos del producto. Obviamente, las redes sociales, y la web 2.0, ha hecho que la figura del testimonio sea mucho más importante: a veces, de hecho, hablamos de Brand Advocate para definir a un “cliente altamente satisfecho que promueve activamente la marca y cuida su reputación”.

 

Un defensor de la marca (Brand Advocate) realiza funciones superiores a las de un testimonio, ya que el término abogacía implica una participación mucho más activa con la marca en cuestión. Los partidarios, que a menudo son contratados formalmente por una empresa, deben ser colocados en una posición más alta. Deben ser vistos como co-líderes, utilizando su conocimiento y enfoque directo, así como el alto grado de popularidad que tienen en las comunidades.


Un ejemplo de defensores de marca es, sin duda, los bloggers de moda, con los que a menudo contactan las empresas del sector de la moda o los cosméticos para que prueben sus productos.

Hostess & Promoter tiene muchos años de experiencia en este sector: de hecho, la agencia ofrece perfiles especializados en ferias comerciales y congresos, así como en la promoción de tiendas y formas de comunicación “no convencionales” como el marketing de guerrilla y los road shows.