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Gestión de eventos y redes sociales: las tres reglas a seguir

¿Sigue siendo conveniente para las empresas considerar la gestión de eventos como una estrategia de marketing importante habiendo otros nuevos medios que requieren una inversión más barata?
En realidad, los eventos (corporativos o no) con el encuentro físico entre los participantes siguen existiendo y aumentando.
Con esto, el coordinador de eventos se convierte en una profesión cada vez más buscada, ya que se trata de un perfil profesional con habilidades específicas y transversales.

¿Por qué sucede esto? Ya habíamos hablado de esto anteriormente: las reuniones físicas pueden resultar más caras que otras estrategias, pero el valor en términos de ROI (retorno de la inversión) es siempre muy alto.
Esto hace que las marcas más importantes continúen invirtiendo una gran parte de su presupuesto publicitario en hacer eventos.

El sociólogo Fausto Colombo explica por qué sucede esto recordando una regla de oro de la comunicación: las relaciones están siempre por delante de los medios que se usan. Él afirma que la reciprocidad que se da en un evento “cara a cara” tiene más calidad, efectividad, durabilidad y valor en comparación con el contacto en las redes sociales.

Esto significa qué, si las relaciones son fuertes, tenderán a desarrollarse a través de todos los canales posibles. Si son débiles, utilizarán pocos canales, y solo aquellos con un coste menor ya que la expectativa sobre la relación es baja y se invierte menos.

En el caso de las relaciones de comunicación consideradas importantes, puede existir un intercambio primero virtual y después offline, o viceversa. Esto puede suceder, por ejemplo, con Facebook. Puedes empezar una relación online conociendo una marca a través de las redes y después probarla. O, al contrario, puedes tener una buena opinión de un producto que has probado y después conocerlo mejor dándole “me gusta” a su página.

En resumen, lejos de excluirse entre sí, el mundo real y el mundo virtual pueden ser complementarios.
Es por eso que, en la era tecnológica que vivimos, los eventos tienden a ser cada vez más importantes y pueden mejorar usando herramientas dadas por la tecnología.

Por lo tanto, el nacimiento de nuevas tecnologías no va a hacer que desaparezca la gestión de los eventos.
Justo al contrario, ayudará al crecimiento y desarrollo de estos.

Pero, ¿cuáles son las prerrogativas que un evento debe ofrecer para ser atractivo para el público objetivo? El sociólogo Colombo define 3 puntos que deben intentarse cumplir cuando se realiza un evento: la posibilidad de crear ENCUENTRO, APRENDIZAJE y TRANSFORMACIÓN.

1. El encuentro
Detrás de la aparente proximidad de las redes sociales a menudo hay una gran distancia.
Es lo que debemos contrarrestar con los encuentros directos en los eventos.
Si algo positivo tienen los eventos es que permiten una retroalimentación directa con la audiencia, no es solo la marca la que habla, sino que el público se manifiesta de inmediato.
Los encuentros cara a cara permiten mostrarnos con autenticidad, una necesidad actual que las plataformas online casi nunca pueden resolver.

2. Aprendizaje
Es más probable que gastemos nuestro tiempo conociendo a otras personas si tenemos la sensación que aprenderemos algo que no podríamos aprender de otro modo. Puede sorprender que frente la cantidad de recursos que tenemos a nuestro abasto, prefiramos recurrir a oportunidades que impliquen un mayor gasto de tiempo y energía, como podría ser la asistencia a un evento.
La transmisión del conocimiento se vuelve cada vez más valiosa, y más aún cuando es a través de encuentros cara a cara, gracias a la interacción y la emocionalidad que viene de la mano de las relaciones interpersonales presenciales.
3. Transformación
En algunas ocasiones podemos cambiarnos a nosotros mismos, pero este intercambio requiere un aliciente: estamos incentivados a gastar nuestro tiempo y energía (sin mencionar nuestro dinero) si tenemos la impresión de que lo que hacemos es capaz de proporcionarnos una experiencia que valga la pena y que nos pueda dar bienestar.
Los eventos tienen sentido especialmente si brindan a sus participantes esta posibilidad de transformación y mejora.

En algunas ocasiones podemos cambiarnos a nosotros mismos, pero este intercambio requiere un aliciente:
estamos incentivados a gastar nuestro tiempo y energía (sin mencionar nuestro dinero) si tenemos la impresión de que lo que hacemos es capaz de proporcionarnos una experiencia que valga la pena y que nos pueda dar bienestar.
Los eventos tienen sentido especialmente si brindan a sus participantes esta posibilidad de transformación y mejora.