IT / ENG

Adriana, la azafata madre

Me llamo Adriana y soy una azafata madre. Mi apellido tiene orígenes griegos, nací en Albania y he vivido toda mi vida en la Toscana.

Llevo 4 años viviendo en Milán, soy Virgo, nací en los años ’90, tengo 2 piercings y un tatuaje pequeño en la espalda, además de una tortuga.

Así empezó nuestra entrevista con Adriana, azafata que en 2012 trabajó por primera vez con nosotros: una in-store promotion firmada Citroen, para luego trabajar con Limoni, Foot Locker, Lovable, Salone del Mobile y muchos más.

Hoy Adriana tiene 25 años y vive con su novio y su hija de casi 3 años, una vida de simplicidad y amor.

En la entrevista Adriana nos cuenta muchas cosas, empezando por la música. Nos confiesa que le encantaría conocer en persona Bill Kaulitz (el cantante de los Tokio Hotel, para los que no le conocen) porque ha marcado su adolescencia.

Su primer amor fue hace 3 años, cuando tuvo entre sus brazos por primera vez la pequeña Chloe, su hija, de la cual nunca se ha separado.

Adriana trabaja de azafata y madre jornada completa y su prioridad es su hija, aunque espera que en un futuro lleguen nuevas oportunidades para crecer. La vida no es solo ser madre, pero hay un momento en el que hay que elegir un camino y recorrerlo con dedicación hasta el final.

¡¡A ver como se enfrenta a nuestra entrevista!!

¿Lista? “¡Por supuesto!”

¿Es mejor dejar o que te dejen? “DEJAR, sin duda!

¿La primera cosa que piensas cuando te despiertas? “Comida! Tengo hambre!!”

Tu citación de película favorita: “Hay momentos en los que uno querría decir muchas cosas, que quizás la mejor manera de decirlas es callarse – de la película italiana Il Ciclone”.

Palabra que dices más a menudo: para llamar a alguien “Oh ninnino.”

¿Qué haces cuando tienes un mal día? “Música a tope y que mi hija baile conmigo. Se arregla todo en un momento.”

¿Cómo te definirías, además de una azafata madre? “Una artista. Me encanta pintar, aunque nunca he participado en talleres. Pintar cuadros es algo que me sale natural y me permite viajar con la mente, evadirme de espacios y tiempos que a veces se me hacen agobiantes.
Al final, ¿qué sentido tendría nuestra vida si no podemos soñar con algo distinto de lo que ya tenemos?”.